CICLOVIAJEROS DE LA SEGUNDA MITAD  SIGLO XX

CICLOVIAJEROS DE LA SEGUNDA MITAD SIGLO XX

 ARTÍCULO publicado en la web de RODADAS, por Alicia, 25 Marzo 2013:

“En los últimos diez años hemos visto cómo las mejoras en el equipo han facilitado mucho la vida a los que nos gusta el aire libre. Ahora tenemos ropa más ligera y a la vez más caliente; camisetas que transpiran mejor y apenas huelen; bicicletas más rápidas y resistentes y tiendas que pesan una cuarta parte y se montan en la mitad de tiempo que las que había hace tan sólo 15 años. La pregunta es: ¿se podía viajar antes? ¿Cuál es el límite entre lo cómodo y lo superfluo? Para intentar responder a esa pregunta vamos a echar un vistazo a viajeros que iniciaron periplos largos y complicados con mucho menos de lo que hoy nos llevamos a pasar un fin de semana. Gente que viajaba en la era en la que Internet no existía o no se conocía y que a pesar de todo se atrevieron a entrar a zonas que aún hoy consideramos remotas. Hoy os contamos algunos casos de viajes hechos en los 70, 80 y 90.

Barbara y Larry Savage

En 1978, Larry y Barbara Savage vivían en Santa Bárbaba, California. Ambos trabajaban de 8 a 5, Bárbara como trabajadora social y Larry como ingeniero mecánico y en un par de años ya habían conseguido ahorrar un pequeño colchón que estaban pensando invertir en comprar una casa propia. Un día Larry soltó esto en la cena (seguro que a alguno le suena): “¿Te das cuenta de cómo hay mucha gente que dice ‘Ojalá hubiera vivido una aventura cuando era más joven porque ahora soy demasiado viejo y no tengo nada que recordar?’… Pronto tendremos suficiente dinero para pedir una hipoteca y entonces…” Así fue como empezaron a pensar en la idea de darse un paseo en bicicleta que se transformó en una aventura de casi dos años por 45 países de América, África y Asia. En el libro que Bárbara escribió a su regreso (Miles from Nowhere) cuenta cómo, de tan ocupados que estaban con los preparativos, se les olvidó probar su bicicleta de 10 marchas hasta el día que salieron y cómo casi, al probar cuánto pesaba, a punto estuvieron de volverse. Hablan de tormentas colosales, de cómo para el frío se tenían que ir poniendo varios jerseys de lana uno encima del otro; del día que descubrieron el placer de la acampada libre, de sus divertidos encuentros con osos, de todas las veces que su matrimonio pendió de un hilo por las tensiones que genera el viaje y mucho, mucho más. Si habláis inglés, su libro merece la pena, aunque os dejamos con un aviso para navegantes. Poco tiempo después de terminarlo, cuando aún no estaba impreso, Bárbara murió atropellada por una camioneta mientras entrenaba para una triatlón. Larry en su honor instauró el premio Barbara Savage de literatura de viajes y aventuras.

Bernard Magnouloux

Desde que cayera en nuestras manos el libro “Viajes con Rocinante” de Bernard Magnoul  hace unos meses, hemos seguido leyendo sobre este francés, que en 1983, con 26 años, hizo las alforjas y partió a dar la vuelta al mundo con 3000 euros en el bolsillo. Empezó cruzando África de Norte a Sur, después América de Sur a Norte y finalmente Asia, desde donde volvió cinco años más tarde a Europa. De su historia sorprende sobre todo la actitud relajada, del que es capaz de aceptar lo que le va viniendo en la vida, sea una enfermedad, un romance o un atraco. Por supuesto, las fotos de su equipo y de los remiendos que le tuvo que hacer por el camino son también impresionantes. En una entrevista posterior que hemos encontrado en Paperblog, le preguntan si el cree que sería posible hoy en día vivir una aventura como la suya. Magnoloux responde que sí, claro, “a condición de salir con una bicicleta cochambrosa y menos de 5000 euros en la cartera”. Añadimos ¡y sin pasar por ningún cibercafé!

Ricardo Hernández Villaplana

Uno de los primeros conferenciantes en las Jornadas Bicimundo, Ricardo Hernández se atrevió en 1993 con un viaje a través del Amazonas. De aquella aventura salió un libro que, como todos los que os ponemos en el artículo de hoy, es casi imposible de conseguir. En su web, no obstante, se puede leer el primer capítulo, que empieza así.

—Es imposible.

—¿Imposible?

—Completamente -sentenció.

—¿Por qué es tan imposible que pueda llegar a Jacareacanga?

—Porque el mantenimiento de la Transamazónica se abandonó hace ocho años y la selva se la ha tragado.

—Pero, ¿no existe ninguna posibilidad de pasar?

—No —me respondió mientras desplegaba un mapa sobre la mesa—. Mira, desde Itaituba hasta Jacareacanga hay 400 kilómetros. Los primeros 50 son fáciles, pero luego se entra en el Parque Nacional de la Amazonia, que se extiende a lo largo de 100 kilómetros donde no vive ningún colono y está repleto de animales —dijo indicándome sobre el mapa las zonas de las que hablaba—. Después se pasa al peligroso territorio de los garimpeiros (buscadores de oro) en el que muchos van armados.

—¡Vaya!— exclamé, recordando mi escaso armamento.

—En el kilómetro 180 existen unas casas y una avioneta que transporta a los garimpeiros hasta las minas en plena selva. Allí hay un hotel.

—Espera—le pedí, para terminar de anotar lo que me estaba diciendo.

—A la altura del kilómetro 250 han abierto hace poco un camino que se adentra en la selva y llega hasta Penedo, un pequeño poblado de garimpeiros a la vera del río Tapajós. A partir de este cruce la selva ha hecho desaparecer la Transamazónica, los puentes han caído, existen precipicios cortando el paso, troncos atravesados y los matojos bloquean los espacios que quedan entre los árboles.

—Según lo que me cuentas parece imposible, pero quizás exista alguna posibilidad.

—No la hay.

—De todas formas, tengo que intentarlo.

—Es una tontería, mejor dicho, una locura —me aseguró temiendo que no le hiciese caso.        —¿Sabes? Estoy convencido de que todo lo que me has contado es cierto e incluso sospecho que la realidad sea aún peor, pero si cada vez que alguien me dice que algo es imposible, le creyese, puedes estar seguro de que en estos momentos no me encontraría aquí. ¡Y resulta curioso la cantidad de cosas que no parecen realizables y sí lo son! Quizás esta sea una de ellas. No lo sé.

—Arriesgar la vida por ir a Jacareacanga como pretendes, cuando en unos días llegarías en barco, o en avión en sólo una hora, es algo que no vale la pena.

Me quedé mirándolo en silencio. Él conocía aquella tierra y sabía lo que estaba diciendo, yo era un extraño que venía de muy lejos; pero a pesar de los peligros a los que me tendría que enfrentar, no podía retirarme del juego. A veces algo muy superior al sentido común gobernaba mis decisiones, guiándome al lugar deseado, aunque eso sí, a través de un camino plagado de situaciones comprometidas, tantas que sólo en aquel viaje habían sido innumerables las ocasiones en que pensé desplegar la bandera blanca y volver a casa; y en aquel momento me estaban ofreciendo bastantes razones para aceptar una capitulación honrosa.

—No puedo rendirme sin ni siquiera intentarlo —le dije mientras agachaba la cabeza y fijaba mi mirada en el suelo—. No puedo —repetí bajando el tono de voz—. No puedo —insistí mientras levantaba la cabeza y la movía de un lado a otro con pesadez.

—Entiendo —me dijo, demostrándomelo con una pregunta a la que no hacía falta responder—. ¿De qué le sirve al hombre vivir sin ilusiones?

Tenéis más información sobre Ricardo Hernández en esta página web que tiene mucho texto interesante pero también muchos enlaces rotos.

Francoise, Claude et Manon Hervé

La familia Hervé puede contar una de esas historias que deja a cualquiera con la boca abierta. Su vuelta al mundo empezó en 1980 cuando Fraçoise, una decoradora de 23 años y Claude, técnico ortopédico, de 26, decidieron dejarlo todo y dar un paseo por el mundo a borde de sus bicicletas. Durante su camino, siguiendo más o menos los pasos de Willy Fog, pararon a trabajar en un campo de refugiados camboyanos fabricando prótesis, o en la India en las leproserías de la Madre Teresa en Calcuta. El embarazo de Françoise, a los 8 años de empezar su ruta, no siginificó el fin del viaje, aunque sí un cambio de ritmo. Pararon unos meses para permitir que tanto madre como hija se recuperaran del nacimiento y después siguieron casi seis años más hasta volver a Francia,  donde viven ahora y siguen organizando conferencias sobre estos y otros viajes. Esta es su página web y en Amazon entre otras tiendas podéis ver el libro que escribieron sobre el viaje.

 

Heinz Stucke

Posiblemente el viajero que más tiempo ha pasado viajando. Este verdadero nómada del asfalto ha recorrido literalmente todos los países del mundo, desde 1962.  Empezó con una bicicleta de 25 kilos y sólo tres marchas proporcionada por una marca alemana, que le acompañó durante casi todos sus viajes y que le robaron y recuperó múltiples veces. . Hoy Heinz, de 73 años, tiene su base en Paris aunque sigue pasando la mayor parte de su tiempo en la carretera, financiando sus viajes con la venta de fotografías y libros que ha escrito sobre sus recorridos. En su web hay más información, aunque todavía falte por completar un montón de sus contenidos.

Kazimierz Nowak

Este polaco nacido a finales del siglo XIX, fotógrafo apasionado, padre de dos hijos y viajero empedernido partió en 1931 de su país natal con la intención de recorrer toda África. Sus increíbles aventuras, que solo pueden leerse en polaco, quedaron retratatadas en las más de 10.000 fotografías que tomó y que envió de vuelta a modo de crónicas a los periódicos locales para financiar su viaje. Cuando finalmente en 1934 llegó a Ciudad del Cabo, dio la vuelta sobre sus pasos y volvió a casa por una ruta diferente. Murió un año después de su regreso a causa de malaria. Sus fotos hablan de un hombre increíblemente resistente y con una sensibilidad exquisita. Podéis leer más sobre sus aventuras aquí.

(Gracias Ángel por proponerlo en comentarios).

Y muchos más

Hay muchos más viajeros que recorrieron el mundo antes de que alguien inventara la palabra cicloturismo. Aquí os dejamos algunos más. Si conocéis más, dejadnos un comentario y vamos ampliando.

  • Paco Tortosa. Autor del célebre “España en bici”, cuya primera edición es de 1983 y que hoy está descatalogado. Si os tenéis un ejemplar veréis cómo en sus primeros viajes usaban canastas en lugar de alforjas. Ahora vive en Valencia y organiza viajes para grupos reducidos.
  • Anne Mustoe. Esta señora empezó a viajar en bici a meidados de los años 80, cuando ella misma contaba ya con 54 años. En aquel entonces no sabía arreglar un pinchazo pero se las arregló para seguir viajando hasta completar varias vueltas al mundo. Murió en 2009, en el trascurso de su último viaje, en algún sitio de Siria, con 76 años por culpa de unas fiebres.
  • Fernando Presa, Nandus a este leonés, profesor de euskera, le picó el gusanillo de los viajes bien pronto, y para finales de 1995 ya se había recorrido América de Norte a Sur en dos ocasiones diferentes, una desde México hasta Buenos Aires y otra desde Alaska a Santiago de Chile. Su web está en construcción (desde hace tiempo parece), pero nos han chivado que ahora se encuentra escribiendo un libro en algún lugar de las Villuercas.
  • Paco Santamaría. De Paco nos habló Lorenzo Rojo. Su primer encuentro se produjo en algún lugar de Suramérica cuando el segundo hacia una ruta en bicicleta con un par de amigos y el primero mochileaba solo. Ambos estaban cansados de sus respectivas formas de viajar, así que decidieron cambiarse el equipo y continuar el direcciones diferentes. Dos años después Paco terminó su recorrido, no sin antes haber pasado por lugares con los que hoy todavía no se atreven los más echados para alante.
  • Jesús López de Dicastillo. Dicastillo fue uno de los primeros invitados en el célebre programa de Roge Blasco, Levando Anclas, allá cuando se empezó a emitir en marzo de 1984. Por aquel entonces Jesús acababa de terminar un viaje de dos años en bici por América Latina, aunque siguió viajando por el continente mucho tiempo más hasta encontrar un lugar donde establecerse, regentando un hostal en la selva de Perú. Dicastillo escribió un libro sobre sus viajes que, como los anteriores, es casi imposible de conseguir.
  • Isidoro Mellado, extremeño, dio la vuelta al mundo en los años 30. Su familia conserva muchos de sus diarios y cartas de la época.
  • Devla Murphy, como cuentan en el blog Mujeres Viajeras, publicón en 1965 su libro “Desde Irlanda a la India en bicicleta”
  • La campeona entre las campeonas, Annie Londonberrie hizo una apuesta y en 1895 dio la vuelta al mundo en bici, a pesar de ser madre y de las dificultades de una mujer sola en la época para viajar. Su historia se pierde en muchos puntos, pero si tenéis ganas de explorar, merece la pena. “